martes, 3 de noviembre de 2015

Libertad edclavizada

LIBERTAD ESCLAVIZADA - (Slave Freedom)

Si cada ciudadano a la hora de ejercer su derecho al voto hubiese utilizado exclusivamente ,sólo su inteligencia y su sensatez, su sentido común, firmemente y con serenidad, todo ello analizado de forma profunda y fría, haciendo caso omiso a la ferviente y ardiente palabrería esgrimida por el solicitante embaucador de esa propiedad exclusiva del votante, no todos pero sí bastantes de ellos, blandidas en sus mítines y enarboladas en sus programas en todas las elecciones celebradas desde hace 39 años, elecciones triunfadoras y, a veces, programas y promesas incumplidas, intentando “arrimar el ascua a su sardina” con cantinelas que nos condujeron a errar de forma estrepitosa, con la excepción de la primera vez, en la transición, y otras antífonas que nos arrastraron finalmente a sufrir el tsunami económico actual, no sólo de burbuja ladrillera sino de Cajas de Ahorros precisamente no ahorradoras y sí despilfarradoras con ejecutivos, NPI (No Por Inteligentes), pillados o en persecución por la “justa” justicia y siguen tratando de seducirnos aduciendo, difundiendo aires populares de forma enmascarada, más “cantos de sirenas” con comentarios alentadores, según ellos, que no nos sirven para nada en absoluto y empleando frases rimbombantes tales como las de hace unos días: Se elabora un plan de “medidas para el crecimiento de la competitividad y la eficiencia y tramitación de varios proyectos de leyes, leyes con las que no podemos comer y, por tanto, que no nos sirven para nada y, además, que a estas alturas de la película el organismo BdE, rector-regulador y vigilante del sector económico-financiero de nuestro país “según su boletín económico del mes de Mayo”, asevera que “existe una prolongación de la fase de recuperación de la actividad", según los indicadores de coyuntura más recientes, aunque se aprecia "distinta intensidad" en esta tendencia. Todo esto cuando en muchísimas familias españolas tienen que echarle agua a la leche para poder darle una taza de leche a cada de sus hijos porque si no echa agua no hay lecha para todos sus hijos.  ¡Qué milk! significan todas esas ambigüedades y ¡hasta cuando! van a seguir embaucándonos con planes presuntamente pamplinosos y timándonos con frases huecas y ostentosas, ¿qué ética es ésa?, presuntamente nos seducen con la palabrería embaucadora que utilizan las operadoras de marketing y empresas de servicios que contestan cuando llamamos a un teléfono con prefijo 902 que pasa a una centralita, sale un operador automático, nos ordena marcar un número, nos da un sinfín de instrucciones que no tiene nada que ver con nuestra llamada, nos dejan media hora con Beethoven, Mozart o Sebastián Bach, cuelgan y tenemos que volver a llamar y todo ello para “forrar” a Telefónica sin ser “aforada” que cobra a más de 1€ el minuto. Si hubiésemos utilizado siempre nuestra inteligencia y sensatez, nuestro sentido común, (horse sense), que reitero lo tenemos, ”otro gallo cantaría” y no “reinarían” los “cantos de sirenas” actuales con los que desean confundirnos y obnubilarnos, de nuevo, con tanta “PARRALA”, de  que monarquía sí, que monarquía no, que república sí, que república no, en definitiva “LA PARRALA” que sí que sí, que no que no, y ya no es que le guste el vino o no le guste o le deje de gustar el vino, es que ya está completamente ebria, borracha perdida y como una cuba de tanto vino y de tanto aguardiente, tiene una gran “TAJÁ”, que para colmo observen lo que, presuntamente, se podría leer con las letras de color “rojo” del nombre de un personaje importantísimo, que al contrario de lo que sucedió con D. Adolfo Suárez que lo fue y no recordaba que lo fue pero todos nosotros nunca olvidaremos que lo fue, este otro personaje quiso serlo y no lo fue ni jamás podrá serlo porque ahora lo que “pulula” es la juventud y él ni recuerda que lo fue hace mucho tiempo. Con la pista indicada es muy fácil descifrar el pequeño jeroglífico del presunto nombre:
AL R                P          R   AL   A (Alfredo Pérez Rubalcaba)

Ya no cotiza tanto la experiencia, aunque sigue siendo apreciada, suficiente pero no demasiado necesaria, porque, según manifestaciones periodísticas prominentes, en los recién graduados “pulula” el talento y llama poderosamente la atención de las empresas, PYMES y Multinacionales a la hora ‘pescar’ a sus futuras estrellas, sino que muchas ciudades de gran relevancia y dominantes dentro de la globalización económica actual tales como New York o Hong Kong, núcleos de células financieras, quieren contar con los recién graduados en sus filas. ¿La razón? Son jóvenes, gastan mucho, renuevan el tejido laboral y productivo y son más proclives al emprendimiento. En resumen, los jóvenes formados suelen ser uno de los principales pilares y motores de la economía y la experiencia verdaderamente no renueva a la empresa con savia nueva y la juventud (divino tesoro) sí aporta savia nueva y sabia luz actualizada, aunque su luz no es, gracias al Supremo, la luz al final del túnel que nos dicen que nos va a deslumbrar pero que no aparece por ser el dichoso túnel demasiado luengo y con muchas curvas y estrecheces. Los ciudadanos, presuntamente deberían “sentenciar” a los administradores de su futuro con el análisis profundo del poder decisorio, poder de elección, procedente de esa inteligencia y sensatez que indiscutiblemente poseen y con esa “sentencia” los ansiamente deseosos de sus votos comprobarían que los ciudadanos sólo confían la administración de leyes que afectan a su peculio y su futuro a quienes puedan utilizarlos precisamente con inteligencia y sensatez, los mismos privilegios importantes que posee el ciudadano, es decir, el del sentido común, (horse sense/common sense), que obligatoriamente tienen que poseer los del “poderío”, pues si el que obtuviese su concesión careciese de cualquiera de esas dos prerrogativas de ese sentido común necesario para gobernar, es completamente innecesario concederle esa bizarría y reciedumbre que posee su voto y, por tanto, cederle el disfrute para la aplicación a una política seria y como ha ocurrido hasta ahora sería completamente nefasto para el pueblo soberano. Finalmente, otros muchos ciudadanos, en los tiempos actuales que corren, presuntamente deberían tener muy en cuenta mi presunta justa “sentencia”:
Un  continuando
Un ciudadano libre, ostente el poder que ostente y represente a quien represente, no puede ser, a la vez, libre y cautivo de una disciplina porque volvería a ser esclavo de su propia libertad y esa libertad sería un sucedáneo, la libertad sería obviamente una libertad esclava, por tanto, una libertad inexistente, falsa, postiza, adulterada, quimérica y, por consiguiente, una pseudolibertad, “paja mental casi libertina”, una libertad fantasmagórica y sin “duende”, de absurda posesión u ostentación. Autorizo a cualquier comité de expertos que evalúe este, normalmente anormal pensamiento, pero si NO llegan a la conclusión de que es completamente cierto, dará igual porque para el pueblo soberano presumo que SÍ lo es y actuará consecuentemente con su LIBRE criterio.

Da igual el SÍ o el No pues otra sentencia sería que si es NO, presuntamente, no habría demasiados sabios expertos porque también existe la estupidez que no se puede curar con dinero, ni a través de la educación o legislando y verdaderamente la estupidez no es un pecado pero la víctima no puede ayudar siendo estúpida.
Fernández de Córdoba

Duvino Tesoro

DIVINO TESORO


En la historia de la vida los jóvenes siempre han sido, son y seguirán siendo un “divino tesoro”, el activo humano más importante de un país y la base del bienestar futuro de sus pueblos, ya que todos ellos poseían y poseen un erario intelectual perenne y a raudales, unos más y otros un poco menos, pero siempre están en continuo auge y al recibir el riego de la inversión en su crecimiento intelectual y cultural se convierten en la peana del bienestar de toda sociedad.
Con la escasa, mediana o abundante preparación recibida, los que optaron por la política, tuvieron que administrar a sus países y supieron, mejor o peor, cubrir las necesidades de los ciudadanos porque, forzosamente, siempre recayó y recaerá sobre ellos el peso de administrar y ejecutar justamente las directrices marcadas que emanan de los poderes públicos, que ellos mismos implantaron, para procurar obtener el mayor bienestar posible de sus respectivos pueblos y al menos todos ellos, antes, poseían la experiencia de los diferentes trabajos desempeñados a lo largo de su vida profesional. Ahora bien, ¿qué experiencia tendrán nuestros jóvenes cuando les llegue el momento de hacerse cargo de tomar las riendas de nuestro país para poder lograr el necesario bienestar social?, sencillamente, a la vista de lo que acontece, experiencia ninguna, o sí, tendrán la experiencia pedigüeña de solicitar trabajo continuamente y nunca conseguirlo.
Entiendo que nuestro divino tesoro, en general, tan enormemente bien preparado, tenga que emigrar, lo comprendo pero no lo comparto y, si analizásemos fríamente la cuestión, bajo ningún concepto ni bajo ninguna circunstancia deberían buscar un trabajo fuera, si salen prosperarán y enriquecerán a los países extranjeros y empobrecerán el nuestro pues los que los acogen se apoderan de sus conocimientos, a nuestra costa, porque la pura y dura realidad es que su propio país no es capaz de darle un trabajo digno, al que tienen derecho, aunque sí le ha formado invirtiendo su riqueza en prepararlo y, parece ser, que ha sido más importante evitar la quiebra de algunas Cajas, regidas por personal incompetente responsables del fracaso financiero porque adolecía de los más mínimos y elementales conocimientos bancarios para conceder, a diestro y siniestro, riesgos en incertidumbre de enormes montantes y, por su ineptitud, el pueblo ha tenido que soportar el hecho inconcebible de aportarles más de 60.000/millones €, pérdidas de la noche a la mañana que no debemos de creernos, en lugar de evitar que nuestro divino tesoro tenga que llevar durante toda su vida, a sus espaldas, el peso de la carga de un país hipotecado hasta la eternidad, pues envejecerán y la deuda jamás podrá ser pagada en su totalidad.
Presumo que son muchos los que  tienen acabados sus estudios de FP y otros sus carreras universitarias, más la joven fase profesional embrionaria que viene detrás. No deberían consentir la manida frase de que su generación está perdida, más bien, todos ellos deberían combatir con valentía, que la tienen, luchar contra viento y marea aunque estén extenuados, hostilizar un poco con sus inestimables y valiosas armas intelectuales a los sabios expertos (fashion) NPI que, sin la preparación ni los merecimientos que nuestros jóvenes sí poseen, se han adueñado de la riqueza y administran recursos que no les pertenecen fogueando inútilmente con pólvora ajena nuestra decadente economía y disponiendo con una facilidad pasmosa y derrochadora del dinero ajeno, de nuestro dinero, esto es facilísimo, pero si nuestro divino tesoro, carpinteros, fontaneros, médicos, abogados, arquitectos, ingenieros, etc.etc. etc. usase su bizarría, su pujanza intelectual, sus conocimientos y pugnase con entereza por sus derechos, que son suyos, ganados anteriormente con el trabajo de sus prosapias, tarde o temprano estos jóvenes vencerían y serían los héroes de nuestra “pachucha” economía y para nuestro país sería la única forma de lograr volver a ser lo que antaño fuimos, el bienestar de todos retornaría a su ser, a la dicha que nunca debió perderse y que es lo que debe y tiene que ser.
No es necesario que pugnen ni con la “derecha” ni con la “izquierda” sino con todo el nervio de su potente vivacidad, con su cuerpo entero metiendo los riñones, ellos son ambidiestros en inteligencia, les funcionan las dos partes de su cerebro, no como algunos descerebrados, son ricos en materia gris y, aunque con mucho sacrificio, no sé si sería mejor mantener el tipo con pujanza, con el ímpetu y el poderío que posee la lozanía de sus corazones y, fundamentalmente, de sus mentes pues el corazón y el cerebro, ambos, forman parte de su “body”, deberían reinventarse, revolucionarse mental e intelectualmente, abrir brecha, emprender innovar e inventar lo que sea y, al final, presumo que obtendrían cualquier cosa que se propusieran y, con ese énfasis, lograrán el bienestar de los suyos e incluso del resto de la sociedad.
También en la vida, cuando existen vicisitudes escandalosamente desastrosas para una decorosa y digna supervivencia, como las que se atraviesan actualmente, sean de la índole que sean, lo que hay que hacer con esas adversidades es echarle “reaños” y después que vengan años y años. No sé si esta frase la ha dicho antes alguien, creo que sí, así o de otra forma, y si no lo ha dicho nadie da igual, dicha está.
Se ha de desencadenado una ciclogénesis política que, presuntamente, ha demolido los valores culturales, serenos y recatados que poseíamos y de camino se ha desmantelado todo lo que se menea, no se ha dejado títere con cabeza, repercutiendo negativamente sobre nuestra maltrecha economía y, por ende, ha arrasado el merecido bienestar de nuestra sociedad y definitivamente nuestro divino tesoro está totalmente exento culpa pues el error se corresponde con la ineptitud, la ineficacia y la carencia total del sentido común de otra ralea no tan exquisita como la del linaje y la alcurnia que poseen nuestros jóvenes.
Parte de los responsables anteriores, sin generalizar, que tienen la ineludible obligación de velar por nuestros intereses han sido la causa principal del fracaso de todos los jóvenes y menos jóvenes españoles y en estos últimos años de decadencia absoluta han manifestado que los sacrificios exigidos al pueblo por las medidas de sus respectivos gabinetes contra la crisis se han distribuido de forma justa y sirven para recuperar la confianza en la economía española diciendo que son conscientes de que exigen sacrificios a los ciudadanos, pero que han sido y son muy cuidadosos de repartir las cargas de “forma justa". ¿Qué sacrificios se han exigido ellos mismos?, pregunto, porque algunos han percibido más de un sueldo o sobresueldos y, si no nos equivocamos, nadie ha reconocido ni reconoce el lapso, el yerro o por lo menos el desliz de lo que está sucediendo. ¿No suena esto más a una historia de “cuentos chinos”?.
Lo que acontece, quizás, nos aboque a volver al pasado y ¿a dónde iremos a parar si retrocedemos y volvemos a las andadas? pues, presuntamente, si observamos lo que sucede, parece ser, que vuelven a progresar las herramientas que se usaban antaño en nuestros campos en la siega del trigo y la que golpeaba en el yunque al hierro calentado en la fragua y esto ¿será beneficioso, o no lo será?.
El desempleo, el total empobrecimiento de las clases medias, incluso aniquiladas económicamente hoy día, y los cientos de miles de autónomos y pymes en la ruina no diseñan ni dibujan precisamente un panorama atrayente y esperanzador como tantas veces nos repiten los responsables de nuestro posible bienestar, lo “pintan” tan bien porque ellos no incrementan nunca las listas del INEM, a veces se van pero no al paro pues siempre encontraron, encuentran y obtienen otro empleo, incluso mejor remunerado, pasan a otra institución que le acepta y donde pueden seguir disfrutando del privilegio del “aforado” que incluso, presuntamente, puede que llegue forrado.
Parece ser que existe una gran diferencia entre ellos y nuestro divino tesoro que radica en que, para ellos, las realidades de nuestra tierra son velar e incrementar sus propios intereses, los creados, los no creados y crear otros muchos más para su propio beneficio y, para los que no logran un trabajo digno, sus realidades son los sufrimientos, los suplicios y dolores producidos por otros para el logro de sus propios intereses, mercedes e inmerecidas bondades, nuestro jóvenes padecen vicisitudes y, sin embargo, esos otros incrementan su bienestar y su patrimonio y, por tanto, pueden perfectamente gozar de un nivel de vida pleno de caprichosos lujos a costa de los esfuerzos e impuestos que pagan los demás, todo ello incluso sin poseer los conocimiento y la cultura que posee nuestra juventud y a base de la miseria que nuestro divino tesoro y sus familias padecen.
Los españoles estamos tristes y ellos, contemplando nuestra tristeza, ríen a pleno moflete y pulmón e incluso se “tocan las palmas” en el sagrado lugar, Congreso de los diputados, alguno de los unos y alguno de los otros, todos aquellos que “saben” ponen en práctica los ardides para estar incluidos en las listas “dentro están” y otros algunos “que no saben” “también están dentro”, como si ese lugar fuese un centro de acogida y lo que más poderosamente me llama la atención es que, primero, los unos preguntan y aplauden al que pregunta, contestan los otros y aplauden al que contesta, repreguntan y vuelven a aplaudir y finalmente contestan los preguntados y de nuevo los aplauden y, cosa curiosa, la mayoría de las veces no responden a las preguntas concretas y se salen por la tangente, o sea como si fuese “un tablao flamenco”. Todo este panorama de los aplausos, siendo las partes enfrentadas de antagónicas ideologías, ¿cómo se entiende y cómo es posible que, los unos y los otros, aplaudan a una contestación o pregunta determinadas y a sus contrarias?. Lo que ocurre en nuestra tierra es como el nombre que le dan los vecinos de Zahara de los Atunes a un río de pequeño caudal, que pasa por allí, que aparece y desaparece como el Guadiana, sus habitantes le denominan el “río cachondo”, o sea, “que ese río es un cachondeo”.
Nuestros jóvenes no están esperando ver una luz al final de un túnel, ellos tienen que atravesar una montaña y, como no existe otro camino, que no sea atravesar la montaña, están excavando el túnel con sus propias manos con el agravante de que cuando lleguen a ver la luz se van a encontrar que el túnel excavado desemboca en un valle abismal que no enlaza con ninguna otra vía.
No deberían consentir que los cataloguen como generación emigrante o perdida que tuvo que vivir de sus ascendientes y que después tengan que seguir viviendo de sus descendientes, ellos poseen todo lo necesario para que no sea así, tienen unos derechos adquiridos que les corresponden y deben exigir, ellos son muchos, deberían quedarse y no emigrar, utilizar y luchar con las armas intelectuales que poseen que son poderosísimas, puede que hayan perdido una batalla pero no están en absoluto vencidos, con disciplina, templanza, firmeza y sabiduría, tarde o temprano, rescatarán el bienestar que merecen para ellos y sus familias.
Nuestro divino tesoro no ha caído en un abismo, eso sí, está al borde del precipicio, pero todos ellos llevan sobre sus espaldas el paracaídas de sus indestructibles excelentes valores, su responsabilidad, su sensatez, su erudición, su sentido común y su indiscutible saber hacer.

Los responsables, los que sean, deben y tienen la obligación ineludible de velar por el bienestar de nuestro preciadísimo “divino tesoro”.
Fernández de Córdoba