DIVINO TESORO
En la historia de la vida los
jóvenes siempre han sido, son y seguirán siendo un “divino tesoro”, el activo
humano más importante de un país y la base del bienestar futuro de sus pueblos,
ya que todos ellos poseían y poseen un erario intelectual perenne y a raudales,
unos más y otros un poco menos, pero siempre están en continuo auge y al
recibir el riego de la inversión en su crecimiento intelectual y cultural se
convierten en la peana del bienestar de toda sociedad.
Con la escasa, mediana o
abundante preparación recibida, los que optaron por la política, tuvieron que
administrar a sus países y supieron, mejor o peor, cubrir las necesidades de
los ciudadanos porque, forzosamente, siempre recayó y recaerá sobre ellos el
peso de administrar y ejecutar justamente las directrices marcadas que emanan
de los poderes públicos, que ellos mismos implantaron, para procurar obtener el
mayor bienestar posible de sus respectivos pueblos y al menos todos ellos,
antes, poseían la experiencia de los diferentes trabajos desempeñados a lo
largo de su vida profesional. Ahora bien, ¿qué experiencia tendrán nuestros
jóvenes cuando les llegue el momento de hacerse cargo de tomar las riendas de
nuestro país para poder lograr el necesario bienestar social?, sencillamente, a
la vista de lo que acontece, experiencia ninguna, o sí, tendrán la experiencia
pedigüeña de solicitar trabajo continuamente y nunca conseguirlo.
Entiendo que nuestro divino
tesoro, en general, tan enormemente bien preparado, tenga que emigrar, lo
comprendo pero no lo comparto y, si analizásemos fríamente la cuestión, bajo
ningún concepto ni bajo ninguna circunstancia deberían buscar un trabajo fuera,
si salen prosperarán y enriquecerán a los países extranjeros y empobrecerán el
nuestro pues los que los acogen se apoderan de sus conocimientos, a nuestra
costa, porque la pura y dura realidad es que su propio país no es capaz de
darle un trabajo digno, al que tienen derecho, aunque sí le ha formado
invirtiendo su riqueza en prepararlo y, parece ser, que ha sido más importante
evitar la quiebra de algunas Cajas, regidas por personal incompetente
responsables del fracaso financiero porque adolecía de los más mínimos y
elementales conocimientos bancarios para conceder, a diestro y siniestro,
riesgos en incertidumbre de enormes montantes y, por su ineptitud, el pueblo ha
tenido que soportar el hecho inconcebible de aportarles más de 60.000/millones
€, pérdidas de la noche a la mañana que no debemos de creernos, en lugar de
evitar que nuestro divino tesoro tenga que llevar durante toda su vida, a sus
espaldas, el peso de la carga de un país hipotecado hasta la eternidad, pues
envejecerán y la deuda jamás podrá ser pagada en su totalidad.
Presumo que son muchos los
que tienen acabados sus estudios de FP y otros sus carreras
universitarias, más la joven fase profesional embrionaria que viene detrás. No
deberían consentir la manida frase de que su generación está perdida, más bien,
todos ellos deberían combatir con valentía, que la tienen, luchar contra viento
y marea aunque estén extenuados, hostilizar un poco con sus inestimables y valiosas
armas intelectuales a los sabios expertos (fashion) NPI que, sin la preparación ni los
merecimientos que nuestros jóvenes sí poseen, se han adueñado de la riqueza y
administran recursos que no les pertenecen fogueando inútilmente con
pólvora ajena nuestra decadente economía y disponiendo con una facilidad
pasmosa y derrochadora del dinero ajeno, de nuestro dinero, esto es facilísimo,
pero si nuestro divino tesoro, carpinteros, fontaneros, médicos, abogados,
arquitectos, ingenieros, etc.etc. etc. usase su bizarría, su pujanza
intelectual, sus conocimientos y pugnase con entereza por sus derechos, que son
suyos, ganados anteriormente con el trabajo de sus prosapias, tarde o temprano
estos jóvenes vencerían y serían los héroes de nuestra “pachucha” economía y
para nuestro país sería la única forma de lograr volver a ser lo que antaño
fuimos, el bienestar de todos retornaría a su ser, a la dicha que nunca debió
perderse y que es lo que debe y tiene que ser.
No es necesario que pugnen ni
con la “derecha” ni con la “izquierda” sino con todo el nervio de su potente
vivacidad, con su cuerpo entero metiendo los riñones, ellos son ambidiestros en
inteligencia, les funcionan las dos partes de su cerebro, no como algunos
descerebrados, son ricos en materia gris y, aunque con mucho sacrificio, no sé
si sería mejor mantener el tipo con pujanza, con el ímpetu y el poderío que
posee la lozanía de sus corazones y, fundamentalmente, de sus mentes pues el
corazón y el cerebro, ambos, forman parte de su “body”, deberían reinventarse,
revolucionarse mental e intelectualmente, abrir brecha, emprender innovar e
inventar lo que sea y, al final, presumo que obtendrían cualquier cosa que se
propusieran y, con ese énfasis, lograrán el bienestar de los suyos e incluso
del resto de la sociedad.
También en la vida, cuando
existen vicisitudes escandalosamente desastrosas para una decorosa y digna
supervivencia, como las que se atraviesan actualmente, sean de la índole que
sean, lo que hay que hacer con esas adversidades es echarle “reaños” y después
que vengan años y años. No sé si esta frase la ha dicho antes alguien, creo que
sí, así o de otra forma, y si no lo ha dicho nadie da igual, dicha está.
Se ha de desencadenado una
ciclogénesis política que, presuntamente, ha demolido los valores culturales,
serenos y recatados que poseíamos y de camino se ha desmantelado todo lo que se
menea, no se ha dejado títere con cabeza, repercutiendo negativamente sobre
nuestra maltrecha economía y, por ende, ha arrasado el merecido bienestar de
nuestra sociedad y definitivamente nuestro divino tesoro está totalmente exento
culpa pues el error se corresponde con la ineptitud, la ineficacia y la
carencia total del sentido común de otra ralea no tan exquisita como la del
linaje y la alcurnia que poseen nuestros jóvenes.
Parte de los responsables
anteriores, sin generalizar, que tienen la ineludible obligación de velar por
nuestros intereses han sido la causa principal del fracaso de todos los jóvenes
y menos jóvenes españoles y en estos últimos años de decadencia absoluta han
manifestado que los sacrificios
exigidos al pueblo por las medidas de sus respectivos gabinetes contra la
crisis se han distribuido de forma justa y sirven para recuperar la confianza
en la economía española diciendo que son conscientes de que exigen sacrificios
a los ciudadanos, pero que han sido y son muy cuidadosos de repartir las cargas
de “forma justa". ¿Qué sacrificios se han exigido ellos mismos?, pregunto,
porque algunos han percibido más de un sueldo o sobresueldos y, si no nos
equivocamos, nadie ha reconocido
ni reconoce el lapso, el yerro o por lo menos el desliz de lo que está
sucediendo. ¿No suena esto más a una historia de “cuentos chinos”?.
Lo que acontece, quizás, nos
aboque a volver al pasado y ¿a dónde iremos a parar si retrocedemos y volvemos
a las andadas? pues, presuntamente, si observamos lo que sucede, parece ser,
que vuelven a progresar las herramientas que se usaban antaño en nuestros
campos en la siega del trigo y la que golpeaba en el yunque al hierro calentado
en la fragua y esto ¿será beneficioso, o no lo será?.
El desempleo, el total
empobrecimiento de las clases medias, incluso aniquiladas económicamente hoy
día, y los cientos de miles de autónomos y pymes en la ruina no diseñan ni
dibujan precisamente un panorama atrayente y esperanzador como tantas veces nos
repiten los responsables de nuestro posible bienestar, lo “pintan” tan bien
porque ellos no incrementan nunca las listas
del INEM, a veces se van pero no al paro pues siempre encontraron, encuentran y obtienen
otro empleo, incluso mejor remunerado, pasan a otra institución que le acepta y
donde pueden seguir disfrutando del privilegio del “aforado” que incluso,
presuntamente, puede que llegue forrado.
Parece ser que existe una gran
diferencia entre ellos y nuestro divino tesoro que radica en que, para ellos,
las realidades de nuestra tierra son velar e incrementar sus propios intereses,
los creados, los no creados y crear otros muchos más para su propio beneficio
y, para los que no logran un trabajo digno, sus realidades son los
sufrimientos, los suplicios y dolores producidos por otros para el logro de sus
propios intereses, mercedes e inmerecidas bondades, nuestro jóvenes padecen
vicisitudes y, sin embargo, esos otros incrementan su bienestar y su patrimonio
y, por tanto, pueden perfectamente gozar de un nivel de vida pleno de
caprichosos lujos a costa de los esfuerzos e impuestos que pagan los demás,
todo ello incluso sin poseer los conocimiento y la cultura que posee nuestra
juventud y a base de la miseria que nuestro divino tesoro y sus familias
padecen.
Los españoles estamos tristes y
ellos, contemplando nuestra tristeza, ríen a pleno moflete y pulmón e incluso
se “tocan las palmas” en el sagrado lugar, Congreso de los diputados, alguno de
los unos y alguno de los otros, todos aquellos que “saben” ponen en práctica
los ardides para estar incluidos en las listas “dentro están” y otros algunos
“que no saben” “también están dentro”, como si ese lugar fuese un centro de
acogida y lo que más poderosamente me llama la atención es que, primero, los
unos preguntan y aplauden al que pregunta, contestan los otros y aplauden al
que contesta, repreguntan y vuelven a aplaudir y finalmente contestan los
preguntados y de nuevo los aplauden y, cosa curiosa, la mayoría de las veces no
responden a las preguntas concretas y se salen por la tangente, o sea como si
fuese “un tablao flamenco”. Todo este panorama de los aplausos, siendo las
partes enfrentadas de antagónicas ideologías, ¿cómo se entiende y cómo es
posible que, los unos y los otros, aplaudan a una contestación o pregunta
determinadas y a sus contrarias?. Lo que ocurre en nuestra tierra es como el
nombre que le dan los vecinos de Zahara de los Atunes a un río de pequeño
caudal, que pasa por allí, que aparece y desaparece como el Guadiana, sus
habitantes le denominan el “río cachondo”, o sea, “que ese río es un
cachondeo”.
Nuestros jóvenes no están
esperando ver una luz al final de un túnel, ellos tienen que atravesar una
montaña y, como no existe otro camino, que no sea atravesar la montaña, están
excavando el túnel con sus propias manos con el agravante de que cuando lleguen
a ver la luz se van a encontrar que el túnel excavado desemboca en un valle
abismal que no enlaza con ninguna otra vía.
No deberían consentir que los
cataloguen como generación emigrante o perdida que tuvo que vivir de sus
ascendientes y que después tengan que seguir viviendo de sus descendientes,
ellos poseen todo lo necesario para que no sea así, tienen unos derechos
adquiridos que les corresponden y deben exigir, ellos son muchos, deberían
quedarse y no emigrar, utilizar y luchar con las armas intelectuales que poseen
que son poderosísimas, puede que hayan perdido una batalla pero no están en
absoluto vencidos, con disciplina, templanza, firmeza y sabiduría, tarde o
temprano, rescatarán el bienestar que merecen para ellos y sus familias.
Nuestro divino tesoro no ha
caído en un abismo, eso sí, está al borde del precipicio, pero todos ellos
llevan sobre sus espaldas el paracaídas de sus indestructibles excelentes
valores, su responsabilidad, su sensatez, su erudición, su sentido común y su
indiscutible saber hacer.
Los responsables, los que sean,
deben y tienen la obligación ineludible de velar por el bienestar de nuestro
preciadísimo “divino tesoro”.
Fernández de Córdoba
La Marbellí Emma SÁNCHEZ JIMÉNEZ perteneciente al Club Tennis Brothers Marbella (Málaga) se ha proclamado Campeona de Andalucía de tenis Alevín Sub - 11 en el club HEIT de tenis de Novo Santi Petri en Chiclana de la Frontera el día 9 Noviembre 2015.
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