martes, 29 de septiembre de 2020

Asesinato de Calvo Sltelo

 

Asesinato de Calvo Dotelo 

HISTORIAS DE LA REPUBLICA—17.


El asesinato masónico de José Calvo Sotelo. Un crimen de Estado.


Empecemos haciendo referencia a un texto muy interesante de un gran experto en la masonería, como lo fue don Ricardo de la Cierva (La Masonería Invisible, editorial Fénix 2002): "En su inquietante libro" Historias de masones al que me he referido varias veces, don Manuel Ayllón dedica bastantes páginas al asesinato del teniente Castillo en relación con el de Calvo Sotelo. El señor Ayllón sabe muchas cosas sobre los dos crímenes y creo que acierta en algunas secciones de su reconstrucción. 


Los personajes a quienes identifica como masones lo eran.


Sin embargo creo que su pretensión de atribuir el asesinato del teniente Castillo a designios también masónicos carece de fundamento y de pruebas. Para la reconstrucción histórica del asesinato de Calvo Sotelo en clave masónica, una clave que me parece cada vez más indudable, debo referirme a un estudio serio y documentado de don Miguel Moreno Ibáñez que se publicó en la revista Fuerza Nueva. Me parece ridículo que cualquier trabajo publicado en esa revista se descarte como carente de credibilidad mientras cualquier disparate publicado en la retorcida revista socialista El Siglo, por ejemplo, se acepte como dogma de fe. Cada uno es libre de calificar como guste a las publicaciones pero para la Historia lo importante no es el soporte sino la documentación comprobable y metodológica del trabajo de que se trate. Y el realizado por el señor Moreno Ibáñez es impecable.


El contexto masónico del asesinato de Calvo Sotelo me parece innegable. En la noche del 12 al 13 de julio de 1936 pertenecían a la Masonería el presidente de la República, don Manuel Azaña; el jefe del gobierno y ministro de la guerra don Santiago Casares Quiroga; el presidente de las Cortes, cuya Comisión permanente, también bajo su presidencia, se iba a reunir de inmediato, don Diego Martínez Barrio, ya ex Gran Maestro del Grande Oriente Español; el ministro de Estado don Augusto Barcia, antiguo gran maestro del mismo Grande Oriente; el ministro de Marina don José Giral. Entre las autoridades relacionadas más de cerca con los secuestradores de Calvo Sotelo consta la condición masónica de tres personajes: el director general de Seguridad don José Alonso Mallol, el jefe del cuartel de Asalto de la calle de Pontejos, junto a la Puerta del Sol, comandante Ricardo Burillo y el jefe del grupo secuestrador y asesino, capitán de la Guardia Civil Fernando Condés. 


Hubo otro masón comprobado como principal testigo de cargo. Don Urbano Orad de la Torre, quien en julio de 1936 era capitán de Artillería, que intervino con dos piezas en el asedio contra el Cuartel de la Montaña y que acabó la guerra con el grado de coronel y el puesto de comandante militar de Almería, donde se rindió a las fuerzas nacionales. 


Su hija es la famosa "bailaora" Rosa María, ya era masón en 1936 y miembro de la agrupación secreta UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista). Al terminar la guerra es procesado y condenado a muerte, pero es amnistiado, ya que salvo a García Morato del Madrid de las checas. En 1977, al restaurarse la Masonería española, su nombre figuró como miembro de la Comisión Permanente del Supremo Consejo Simbólico.


Aunque don Urbano niega cualquier relación de la Masonería con los asesinatos que le han venido imputando.....pero indica lo siguiente: El 9 de mayo de 1936 mataron al capitán Faraudo en la calle Conde de Peñalver) Faraudo era masón e instructor de las milicias comunistas). Me encargué de hacer un escrito que llegase a Gil Robles, diciéndole que condenábamos la muerte de un "compañero" (se refería a la Masonería, pues no era su compañero en el Ejército). Y le participamos que si se volvía a repetir algo igual, procederíamos contra un personaje político. 


El 12 de julio de 1936 asesinan al teniente Castillo, masón y también asesor de las milicias comunistas. Entonces nos reunimos y dijimos que había que cumplir lo dicho. Se eligió la camioneta número 17, y con el capitán Condés, también masón, como jefe del grupo, fuimos a buscar a Goicoechea, el jefe de los monárquicos, al no estar en su casa, fuimos a la de Gil Robles, también estaba ausente; pero al pasar por la calle Velázquez, un guardia de la furgoneta nos indicó que en el número 89 vivía Calvo Sotelo; así que ya en el portal del inmueble descendieron de la furgoneta 17, el capitán Condés, José del Rey (escolta personal de Margarita Nelken, ejecutado a garrote vil el 25 de noviembre de 1943), Victoriano Cuenca (pistolero a las órdenes de Indalecio Prieto) y algunos guardias de asalto, el sereno les franqueó el portal, subieron al piso y llamaron al timbre; a la pregunta de, ¿Quién es? - contestaron, La Autoridad. Al abrir la puerta se encuentra con el capitán Condés, vestido de paisano, Calvo Sotelo, estaba ya acostado, aun así pidió la acreditación de quienes estaban invadiendo su domicilio, Condés, le muestra su carnet de la Guardia Civil, cosa que tranquiliza a Calvo Sotelo.


Aun así, el diputado le hace la advertencia que él como diputado a Cortes, esa detención es ilegal. Insiste Condés que sólo le van a llevar a la Dirección General de Seguridad, y que allí ya le informaran, se viste Calvo Sotelo, con la presencia de Cuenca, y pasa a despedirse de sus hijos, los besa dormidos, sólo la mayor, Conchita que tiene algo de fiebre, le pregunta a donde va a esas horas, la tranquiliza, así como a su esposa y, se despide en el recibidor, prometiéndolas llamarlas desde Gobernación... y mirando a los que le rodeaban, agregó:" si es que estos señores no me van a pegar cuatro tiros". Baja la escalera, encarga al portero que avise a sus hermanos, pero que no diga nada a sus padres. Cuando sube a la camioneta 17, se vuelve buscando al capitán Condés, este le indica que suba, y Calvo Sotelo, le dice, "Vamos a ver que nos quieren", despidiéndose de sus familiares, que estaban en los balcones, diciéndoles adiós con la mano.


Calvo Sotelo se sienta en el tercer departamento de la camioneta, contando como primero el correspondiente al conductor, y ocupa el cuarto asiento en dicho departamento; a su derecha y a su izquierda se sientan un guardia de asalto y otro del escuadrón de Caballería.


Inmediatamente detrás del señor Calvo Sotelo se sienta Victoriano Cuenca (pistolero de Indalecio Prieto); el capitán Condés y José del Rey, ocupan los asientos contiguos al conductor, los demás se distribuyen en otros lugares... cuidando Condés de que no se ocuparan los asientos inmediatamente anteriores al señor Calvo Sotelo. 


Se pone el vehículo en marcha, y al llegar a la altura del cruce de la calle Ayala con la Velázquez, Victoriano Cuenca dirige su pistola a la nuca del señor Calvo Sotelo, y a traición efectúa dos disparos, tan inmediatos que a los de la furgoneta les da la impresión que sólo ha sido uno. Cae de bruces el asesinado, y la furgoneta sigue hasta el cementerio de La Almudena, donde abandonan el cadáver, diciendo al vigilante que se han encontrado con ese cuerpo. 


A los pocos metros de abandonar el cementerio, exclama el conductor, -supongo que no nos delataran- a lo que Condés responde: No te preocupes, que nada pasará... agregando José del Rey: El que diga algo de esto se suicida, pues le mataremos como a ese perro. 


Al llegar a Pontejos, Cuenca hecha el brazo por encima de los hombros al comandante Burillo, en la Comandancia también están el capitán Moreno Navarro y los tenientes Máximo Moreno, Lupión y Merino, más tarde llegó el teniente coronel Sánchez Plaza.


El guardia Tomás Pérez limpia inmediatamente la camioneta número 17, de la sangre derramada. Paro los incautos y "blanditos" que se fían de la democracia, aquí tienen los resultados para los que no se doblegan a sus "dictámenes".....Ayer, hoy y mañana.....

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